Si la naturaleza recarga la atención de un adulto que trabaja, cabe preguntarse qué hace con la de un adolescente que estudia. La respuesta que da la investigación de la última década es clara y tiene consecuencias para colegios, universidades, academias y también para el rincón de estudio de cualquier casa. Esta semana repasamos la evidencia sobre diseño biofílico en educación y qué puede hacer con ella un centro educativo o una familia.
El experimento de Illinois: cinco minutos de vista verde
En 2016, Dongying Li y William Sullivan, de la Universidad de Illinois, publicaron en Landscape and Urban Planning uno de los estudios más citados sobre naturaleza y aprendizaje. Trabajaron con 94 estudiantes de instituto en el centro de Illinois, asignados al azar a tres tipos de aula: sin ventanas, con ventanas a un patio construido (edificios, aparcamiento) y con ventanas a un espacio verde con árboles y césped.
Los estudiantes realizaron tareas exigentes de atención (una simulación de examen y una presentación oral) y después tuvieron una pausa de diez minutos en la misma aula. Se midió su atención antes y después de la pausa, y su nivel de estrés mediante la frecuencia cardíaca y la temperatura de la piel.
Los resultados:
- Los estudiantes en el aula con vista a la naturaleza recuperaron su capacidad de atención durante la pausa de forma significativamente mejor que los de las otras dos aulas.
- También mostraron una recuperación del estrés más rápida.
- Las aulas sin ventana y con vista a edificios no se diferenciaron entre sí: lo que importaba no era tener ventana, sino que la ventana diera a algo verde.
“Una vista verde desde la ventana del aula ayuda a los estudiantes de instituto a recuperarse de la fatiga atencional y del estrés.” Li y Sullivan, 2016.
Es, en un aula, la misma lógica que Ulrich encontró en un hospital y que los Kaplan describieron en su teoría de la restauración de la atención: la atención dirigida se agota con el esfuerzo y la naturaleza la recarga.
Plantas en el aula
Varios estudios han medido el efecto de introducir plantas dentro del aula. Un trabajo de Daly, Burchett y Torpy en escuelas de Brisbane (2010) encontró mejoras en las puntuaciones de ortografía, ciencias y matemáticas en las aulas con plantas frente a las aulas de control, con las mismas profesoras y el mismo temario. Otros estudios, como el de Han en Taiwán (2009), registraron en aulas con plantas menos ausencias, menos faltas de disciplina y mejor percepción del aula por parte de los alumnos.
Conviene ser prudentes: son estudios pequeños y con diseños distintos, y ninguno permite afirmar que una planta suba la nota. Lo que sí muestran, de forma consistente, es que el aula con naturaleza se percibe mejor, se comporta mejor y ayuda a recuperar la atención.
Luz natural y rendimiento
El estudio más grande sobre entorno físico y rendimiento escolar lo hizo la consultora Heschong Mahone Group en California en 1999, con más de 21.000 alumnos. Los estudiantes de las aulas con más luz natural progresaron entre un 20 y un 26 % más rápido en lectura y matemáticas a lo largo del curso que los de las aulas con menos luz. La luz natural es el patrón 6 de Terrapin, y en un centro educativo es la intervención biofílica con más peso.
Qué puede hacer un centro educativo
Un colegio no puede plantar un bosque delante de cada aula. Con lo que dice la evidencia, estas son las intervenciones ordenadas por efecto y viabilidad:
- Orientar las aulas a lo verde. En centros con patio arbolado o jardín, dedicar las aulas de mayor carga (exámenes, materias exigentes) a las fachadas con vistas a vegetación, y las aulas de menor carga a las que dan a edificios.
- Naturaleza real donde no hay ventana verde. En aulas interiores, bibliotecas, salas de estudio y pasillos, un panel de musgo preservado en la pared frontal o lateral aporta la conexión visual con naturaleza sin depender de que nadie riegue en vacaciones ni de la luz. Su absorción acústica, además, ayuda en espacios ruidosos.
- Plantas vivas como proyecto. En aulas con luz, plantas que cuiden los propios alumnos: el cuidado es aprendizaje y el resultado es naturaleza.
- Pausas con vista. El estudio de Illinois mide el efecto en una pausa de diez minutos. Diseñar los descansos para que ocurran frente a algo verde (una ventana, un patio, un panel) es gratis.
- Materiales naturales en mesas, suelos y bibliotecas: madera, corcho, lino.
Y en casa: el rincón de estudio
Lo mismo se aplica a la mesa donde un niño o un adolescente hace los deberes. Si la mesa da a una ventana con árboles, está resuelto. Si da a una pared, esa pared necesita naturaleza real a la altura de los ojos: es el lugar donde la mirada descansa entre un ejercicio y el siguiente. Un cuadro de musgo pequeño o mediano hace ese trabajo. Puedes ver formatos para tu hogar.
Qué esperar
La naturaleza en un aula no sustituye a un buen profesor. Lo que hace, con evidencia sólida, es reducir el estrés, ayudar a recuperar la atención entre tareas y hacer que el aula se perciba mejor. En un sistema educativo donde la atención es el recurso más escaso, es una inversión pequeña con un efecto medible.
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Fuentes
- Li, D. y Sullivan, W. C. (2016). Impact of views to school landscapes on recovery from stress and mental fatigue. Landscape and Urban Planning, 148, 149–158.
- Daly, J., Burchett, M. y Torpy, F. (2010). Plants in the classroom can improve student performance. University of Technology Sydney.
- Han, K. T. (2009). Influence of limitedly visible leafy indoor plants on the psychology, behavior, and health of students at a junior high school in Taiwan. Environment and Behavior, 41(5), 658–692.
- Heschong Mahone Group (1999). Daylighting in Schools: An Investigation into the Relationship Between Daylighting and Human Performance. Pacific Gas and Electric Company.
- Kaplan, S. (1995). The restorative benefits of nature. Journal of Environmental Psychology, 15(3), 169–182.
Las fuentes citadas son estudios revisados por pares o informes públicos. The Pots no participa en esas investigaciones.