Durante años, el diseño biofílico se defendió con argumentos de bienestar. Hoy también se defiende con puntos. Los principales sistemas de certificación de edificios saludables y sostenibles (WELL, LEED, Fitwel) han incorporado la naturaleza en interiores como criterio evaluable, y cada vez más promotores, empresas y cadenas hoteleras exigen esas certificaciones en sus pliegos. Esta semana explicamos qué pide cada estándar, qué se consigue con diseño biofílico y qué papel pueden tener soluciones como el musgo preservado en un proyecto que quiera certificarse.
WELL: el estándar centrado en las personas
El WELL Building Standard, creado por el International WELL Building Institute (IWBI) en 2014 y actualizado en su versión v2, evalúa los edificios por su efecto en la salud de quienes los ocupan. Se organiza en diez conceptos: aire, agua, alimentación, luz, movimiento, confort térmico, sonido, materiales, mente y comunidad.
La biofilia está dentro del concepto Mente (Mind), en dos características:
- M02 Naturaleza y lugar (Nature and Place). Es una precondición: obligatoria para certificar. Exige integrar naturaleza en el diseño del interior mediante, al menos, dos de estas vías: plantas, agua, luz natural, vistas a la naturaleza, materiales naturales, patrones o formas naturales, y elementos que reflejen la cultura y el lugar. Un proyecto que no cumpla M02 no puede certificarse en WELL v2.
- M09 Acceso mejorado a la naturaleza (Enhanced Access to Nature). Es una optimización que suma puntos. Pide que un porcentaje relevante de los espacios regularmente ocupados tenga contacto directo con naturaleza interior o exterior (plantas, agua, vistas), y que exista un espacio de naturaleza accesible para los ocupantes.
WELL, además, cita explícitamente el marco de los 14 patrones de Terrapin como referencia para cumplir estos requisitos.
LEED: el estándar ambiental
LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), del U.S. Green Building Council, evalúa sobre todo el impacto ambiental del edificio: energía, agua, materiales, emplazamiento. No tiene un crédito llamado “biofilia”, pero el diseño biofílico ayuda de forma indirecta en varios apartados:
- Calidad ambiental interior (EQ): Luz natural y Vistas de calidad. Créditos que premian que un porcentaje de los espacios ocupados tenga acceso a luz diurna y a vistas al exterior con naturaleza o cielo.
- Materiales y recursos. Premia materiales con declaraciones ambientales y de origen responsable, donde la madera certificada y los materiales naturales de bajo impacto suman.
- Créditos piloto. LEED ha ensayado créditos piloto sobre entorno biofílico y sobre diseño para el bienestar, que reconocen estrategias como la vegetación interior y los patrones naturales.
Fitwel: la certificación de salud pública
Fitwel, impulsada por los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos y gestionada por el Center for Active Design, evalúa el edificio con criterios de salud pública. Entre sus estrategias puntuables están las vistas a la naturaleza desde los puestos de trabajo, las plantas de interior en zonas comunes y los espacios de descanso con elementos naturales.
Qué puede aportar el musgo preservado a una certificación
Aquí conviene ser precisos, porque el musgo preservado no es una planta viva y los estándares lo tratan de forma distinta según el requisito.
Donde ayuda claramente:
- En WELL M02, como vía de “materiales naturales” y de “patrones y formas naturales”. Un mural de musgo y liquen preservados es material vegetal real, con patrones orgánicos, y cumple esas dos categorías con una sola intervención.
- En espacios sin luz natural (plantas interiores, pasillos, salas de reuniones), donde una planta viva no es viable y el proyecto necesita igualmente integrar naturaleza.
- Como elemento de “cultura y lugar” cuando la composición refleja el paisaje local (un mural inspirado en los Everglades o en la costa de Florida, por ejemplo).
- En el confort acústico (concepto Sonido de WELL), por la absorción del material.
Donde no sustituye a las plantas vivas:
- En los créditos que piden explícitamente plantas vivas o superficie de vegetación viva por ocupante. Ahí el musgo preservado complementa, pero no cuenta como planta.
La estrategia que recomendamos en proyectos que buscan certificarse es combinarlos: plantas vivas donde haya luz y mantenimiento garantizado, para los créditos que las exigen, y musgo preservado en el resto de espacios ocupados, para cumplir la integración de naturaleza en todo el edificio sin depender del riego.
Por qué las certificaciones importan más allá del sello
Un edificio certificado WELL o LEED alquila y vende mejor: varios estudios inmobiliarios en Estados Unidos sitúan las primas de alquiler de los edificios certificados entre el 3 y el 7 %. Pero el argumento de fondo es el que hemos venido repasando en este diario: las oficinas con naturaleza rinden más y retienen mejor. La certificación es solo la forma de demostrarlo a terceros.
Cómo empezar en un proyecto real
- Identificar los espacios regularmente ocupados sin acceso a vistas ni luz natural: son los que más necesitan naturaleza interior y donde el musgo preservado es la solución práctica.
- Elegir dos vías de M02 que se puedan cumplir con presupuesto: materiales naturales y patrones naturales suelen ser las más accesibles.
- Documentar. Las certificaciones exigen planos, fichas de materiales y fotografías. Un proveedor que entregue la ficha técnica del musgo (origen, tratamiento, comportamiento al fuego) ahorra semanas.
En The Pots trabajamos con arquitectos y consultores de certificación en proyectos de oficinas y hoteles; si tu proyecto busca WELL, LEED o Fitwel, cuéntanoslo en Para tu negocio y preparamos la documentación de los grandes formatos.
Fuentes
- International WELL Building Institute. WELL v2 Building Standard, concepto Mind, características M02 Nature and Place y M09 Enhanced Access to Nature.
- U.S. Green Building Council. LEED v4.1 Building Design and Construction, créditos Daylight, Quality Views y créditos piloto.
- Center for Active Design. Fitwel Standard.
- Browning, W. D., Ryan, C. O. y Clancy, J. O. (2014). 14 Patterns of Biophilic Design. Terrapin Bright Green.
Las fuentes citadas son estudios revisados por pares o informes públicos. The Pots no participa en esas investigaciones.