Durante décadas, la oficina “eficiente” fue la oficina vacía: mesas limpias, paredes blancas, nada que distrajera. La idea venía de la gestión científica del trabajo de principios del siglo XX y sobrevivió en el minimalismo corporativo de los 2000. Hasta que un grupo de psicólogos decidió comprobarla. El resultado fue exactamente el contrario de lo que suponía la tradición: las oficinas con plantas hacían a la gente más productiva. Esta semana contamos ese experimento, el informe global que lo confirmó a gran escala y lo que significa para cualquier empresa que quiera aplicar el diseño biofílico en oficinas.
El experimento “verde contra austero”
En 2014, un equipo de las universidades de Cardiff, Exeter, Groningen y Queensland, liderado por Marlon Nieuwenhuis y Craig Knight, publicó en el Journal of Experimental Psychology: Applied una serie de tres estudios de campo. Compararon oficinas “austeras” (lean), sin ningún elemento decorativo, con las mismas oficinas “verdes” (green), a las que se añadieron plantas de interior visibles desde cada puesto.
Los dos primeros estudios se hicieron en una consultora del Reino Unido y en una gran oficina de Holanda. En ambos, los trabajadores del entorno con plantas declararon mayor concentración, mayor satisfacción con el espacio y mejor percepción de la calidad del aire. El tercer estudio, un experimento controlado en Holanda con tareas medidas de forma objetiva, encontró que los participantes en la oficina verde fueron un 15 % más productivos que en la austera.
“Las oficinas ‘lean’ no son mejores. La gente rinde más y se siente mejor en un espacio con plantas.” Craig Knight, Universidad de Exeter, sobre el estudio de 2014.
Los autores fueron cautos con la interpretación: el efecto no lo produce la planta como objeto, sino lo que representa. Un espacio con naturaleza comunica que la empresa cuida a quien trabaja en él, y esa percepción de cuidado mejora el compromiso. Es decir, la biofilia en la oficina funciona por dos vías a la vez: la fisiológica (la que describimos al hablar de Ulrich) y la psicológica.
Human Spaces: 7.600 trabajadores en 16 países
Un año después, en 2015, el fabricante Interface publicó el informe Human Spaces: The Global Impact of Biophilic Design in the Workplace, dirigido por el psicólogo organizacional Sir Cary Cooper con la colaboración de Bill Browning, de Terrapin Bright Green. Encuestaron a 7.600 trabajadores de oficina en 16 países, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Brasil y Australia.
Los resultados principales:
| Indicador | Trabajadores con elementos naturales en su oficina |
|---|---|
| Bienestar declarado | +15 % |
| Productividad declarada | +6 % |
| Creatividad declarada | +15 % |
Y un dato que sorprendió a los propios autores: el 58 % de los encuestados no tenía ninguna planta viva en su espacio de trabajo y el 47 % no tenía luz natural. Los elementos más deseados por los trabajadores eran, por este orden, la luz natural, las plantas de interior, un espacio de trabajo tranquilo, vistas al mar y colores vivos. La naturaleza no era un lujo que pedían unos pocos: era lo que casi todos echaban de menos.
Lo que dice la ciencia sobre por qué funciona
Los dos estudios anteriores miden el efecto. Otros explican el mecanismo:
- Atención. La teoría de la restauración de la atención de Rachel y Stephen Kaplan (1989) sostiene que la concentración dirigida se agota con el uso y que la naturaleza, al captar la atención de forma suave y sin esfuerzo, la recarga. Es lo que ocurre al mirar un mural verde durante treinta segundos entre dos tareas.
- Estrés. La exposición visual a vegetación reduce la activación del sistema nervioso simpático en minutos, como midió Ulrich en 1991.
- Microdescansos. Un estudio de la Universidad de Melbourne de 2015 (Lee, Williams y colaboradores) encontró que mirar 40 segundos un tejado verde, frente a uno de hormigón, mejoraba después la atención sostenida y reducía los errores en una tarea de concentración.
Cómo aplicar el diseño biofílico en una oficina real
La investigación tiene una consecuencia práctica muy clara: lo que importa es lo que cada persona ve desde su puesto. Con ese criterio, estas son las intervenciones con más retorno, ordenadas de menor a mayor esfuerzo:
- Luz natural en los puestos. Reorganizar el plano para que las mesas se acerquen a las ventanas y las salas cerradas ocupen el centro.
- Naturaleza real en el plano de la mirada. Un muro o un gran cuadro de musgo preservado en la pared que se ve al levantar la vista de la pantalla, o en la pared frontal de cada sala de reuniones. A diferencia de las plantas vivas, no depende de que nadie riegue ni de que haya luz: aguanta igual en una sala interior.
- Vegetación viva en las zonas de paso y descanso, donde alguien pueda cuidarla y donde su presencia se disfrute sin obligación.
- Materiales naturales en mesas, suelos y revestimientos: madera, corcho, lana, lino.
- Espacios de refugio: rincones con respaldo, luz cálida y algo verde delante, para las llamadas y el trabajo concentrado.
Una empresa de cincuenta personas no necesita convertir la oficina en un invernadero. Necesita que, desde cada mesa, se vea algo vivo. Un mural de musgo de tres metros en la pared frontal de la planta hace ese trabajo para veinte puestos a la vez, sin mantenimiento y durante años.
Qué esperar, con honestidad
Los porcentajes de los estudios son medias de grupos grandes, no promesas individuales. Ninguna planta convierte una mala organización en una buena. Pero, con la misma gente y el mismo trabajo, el entorno con naturaleza rinde más y retiene mejor. Y la inversión es pequeña comparada con el coste de una sola baja por estrés o de una rotación.
Si quieres ver cómo planteamos un proyecto de oficina, desde una sala de reuniones hasta una planta entera, mira lo que hacemos para tu negocio y los grandes formatos por encargo.
Fuentes
- Nieuwenhuis, M., Knight, C., Postmes, T. y Haslam, S. A. (2014). The relative benefits of green versus lean office space: Three field experiments. Journal of Experimental Psychology: Applied, 20(3), 199–214.
- Cooper, C. y Browning, W. (2015). Human Spaces: The Global Impact of Biophilic Design in the Workplace. Interface.
- Kaplan, R. y Kaplan, S. (1989). The Experience of Nature: A Psychological Perspective. Cambridge University Press.
- Lee, K. E., Williams, K. J. H., Sargent, L. D., Williams, N. S. G. y Johnson, K. A. (2015). 40-second green roof views sustain attention: The role of micro-breaks in attention restoration. Journal of Environmental Psychology, 42, 182–189.
Las fuentes citadas son estudios revisados por pares o informes públicos. The Pots no participa en esas investigaciones.